Los diferentes espacios de Evaluación

La evaluación del alumno a través del docente

El niño, en sus diferentes experiencias en la práctica cotidiana, autoevalúa de forma espontánea su producción en función de multiplicar sus progresos, en tanto tenga espacios que le ofrezcan la libertad de explorar y descubrir por sus propios medios.
Se considera, entonces, la capacidad del docente en la función de poder observar ese proceso de producción en el que se encuentra el niño, a partir de todos aquellos recursos que pone en marcha al intentar un aprendizaje.
Las fichas de seguimiento, en este sentido, permiten ir configurando el modo de construcción que el niño produce en el transcurso del tiempo, para concluir en las síntesis que se realizan a mitad y a fin de año. 
La evaluación es un elemento de apertura que permite considerar las condiciones que se deberán tener en cuenta para cada niño luego del período de receso escolar; despejar los aspectos que hayan provocado detención o interferencia en el aprendizaje, para maximizar aquellos que permiten generar nuevos avances. En esta evaluación queda implicado el docente, que también ejerce un rol importante en el proceso de construcción del no y al que también se le proporcionan elementos para significar sus intervenciones respecto de las necesidades emergentes en cada momento.

La evaluación del docente en el espacio de supervisión


La evaluación es un momento en que, se propicia por un lado, la autoevaluación del docente y, por otro, se devuelve una síntesis de logros y obstáculos de su actividad, con el objeto de permitirle reconocer sus avances y aprendizajes y retrabajar aquellos obstáculos que interfirieron en su tarea. Así como en el niño el proceso de autoevaluación es permanente y espontáneo, en el docente lo es en la medida en que disponga de una instancia para hacerlo. Tanto en los espacios de supervisión como en los de evaluación, se encuentra con docentes que se ven limitados por falta de espacio-tiempo para repensar en las propias acciones. Confrontar a los docentes con sus propias dificultades y saberes permite rescatar nuevas miradas respecto de los aprendizajes de los niños. Darles este espacio-tiempo les permite respetar y valorar el del grupo.
Es así cómo se evalúa su tarea en el seguimiento, el trabajo con la ficha, las actividades de apoyo al trabajo específico con las computadoras, la posibilidad de haber integrado el recurso como producto del aprendizaje general y personal, su rol de orientador y receptor de conflictos para reformular nuevas preguntas.

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